ABEJAS GILENENSES
La apicultura o el cultivo de abejas es una actividad agropecuaria orientada a la crianza abejas (del género Apis) y a prestarles los cuidados necesarios con el objeto de obtener los productos que son capaces de elaborar y recolectar, con el fin de satisfacer las necesidades que el hombre tiene de estos.
El "arte" de la apicultura es muy antiguo. Existen datos históricos que señalan la existencia de prácticas apícolas en el periodo predinástico de Egipto, trasladando sus colmenas en embarcaciones a lo largo del río Nilo.
Las abejas no sólo producen miel sino que existen otros productos tan exquisitos como la jalea real, el polen, propóleos y la cera.
Según su origen vegetal, la miel de flores (la producida por las abejas a partir del néctar de las flores) puede ser:
1. Monofloral: predominio del néctar de una especie. Las más usuales son de castaño, romero, tomillo, brezo, naranjo o azahar, tilo, acacia, eucalipto, lavanda o cantueso, zarzamora, alfalfa, etcétera.
2. Multifloral («mil flores»): del néctar de varias especies vegetales diferentes, y en proporciones muy variables.
1. Monofloral: predominio del néctar de una especie. Las más usuales son de castaño, romero, tomillo, brezo, naranjo o azahar, tilo, acacia, eucalipto, lavanda o cantueso, zarzamora, alfalfa, etcétera.
2. Multifloral («mil flores»): del néctar de varias especies vegetales diferentes, y en proporciones muy variables.
Desde aquí invito a nuestro apicultor a que nos explique qué tipo de mieles obtiene de la Sierra de Gilena.